Vuelvo a mis amores
los visito con el interés de infante asombrada
en galería de animales embalsamados
como en museo de historia natural
Pienso esto algún día estuvo vivo
los acaricio
mis manos se deslizan
por pieles ásperas y cubiertas de polvo
Pienso esto en otro momento me depredó
pienso si su corazón latiera aún
no habría manera de escapar a su embestida
Regreso y veo mis amores
viejos todos
guardando su postura final
algunos rugen
otros guardan el pavor en sus ojos
sus rostros me parecen familiares
Me avergüenzo de haber cazado a algunos
con un tiro en la espalda.
Reflejada en sus pupilas de vidrio
me descubro desgraciada y traicionera
unos no se merecieron estar allí
y a los otros
los más salvajes
los más enfurecidos
a aquellos los quisiera
otra vez vivos y palpitantes
y jugar al juego de la cacería
y ofrecerme finalmente
presa ideal
Pero los veo y no hay nada
ni uno solo está vivo
todos son pieles y dientes
y miradas embalsamadas
con técnicas
que solo tiempo y memoria crean
todos secos
inertes casi piedras
Aquella colección
de alguien de muy mal gusto
que presume sus victorias anteriores
trofeos osamentas y pieles
pero esconde el vacío en el pecho
pero todavía el hueco del alma.
Abigail Quiñones